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Exhibición de parte del proyecto Time Delete en colaboración con el Científico social Felipe Bustos y la Actriz Ana Nolasco. En esta ocasión nombrado Territorio Compartido.
Para hablar de territorio compartido es necesario re-direccionar la mirada a donde se encuentra el origen. Hablar de territorio implica una búsqueda, principalmente de éste lugar primordial, la ciudad perdida, el paraíso, el Ur o Tar. En esa búsqueda encontramos una referencia clara de lo que implica el ascenso a esta ciudad: La existencia de la montaña. La montaña que a su vez se conecta con otras montañas, es decir el territorio compartido se refiere a las analogías o coincidencias, impulsos nerviosos que se encuentran en todo ser humano. 
En distintas culturas y a lo largo de la historia de la humanidad se encuentran rastros de la veneración u/o identificación de la montaña como figura de ligazón, uno de los ejemplos más claros son las pirámides de Teotihuacán y la pirámides de Giza. Éstas representan la conexión con lo alto o sagrado. Otros símbolos que acompañan a esta figura son la cueva, representación del cruce o del umbral, un “no-lugar”, un estado de consciencia, el espacio donde se anula el tiempo. 
Se dice que Mahoma ascendió a la montaña, entro a la cueva y fue visitado por un ángel, el cuál lo llevó a recorrer todo el mundo en menos de una hora, a su regreso era sabio, era el mensajero. Se puede relacionar esta figura de Mahoma con Jesucristo, con Buda, con Moisés… el mensajero. El mensajero es tomado como un profeta que revela los secretos de ese lugar perdido, André Breton se refería a los pulpos como alas de los mensajeros del fin del mundo: Kraken, Yog Sototh, las Bestias en el Apocalipsis o un Leviatán son figuras que aparecen para llenar este signo. 
En otras referencias culturales, encontramos al mensajero como iniciado, como el elegido… Elegido por la nube, por el rayo, el rayo que es el universo-serpiente, la emanación, la concentración de la creación en un punto fulminante. La nube que flota por el territorio compartido a lo largo de la historia por infinidad de seres que “piensan” que son uno y la multiplicación de tres.  
Éstos son sólo algunos puntos clave del viaje, de la lucha y del juego del hombre al “subir”, pero también sus caídas como tropiezos y sus bajadas como encarnaciones son parte del mapa.  Exhibición de parte del proyecto Time Delete en colaboración con el Científico social Felipe Bustos y la Actriz Ana Nolasco. En esta ocasión nombrado Territorio Compartido.
Para hablar de territorio compartido es necesario re-direccionar la mirada a donde se encuentra el origen. Hablar de territorio implica una búsqueda, principalmente de éste lugar primordial, la ciudad perdida, el paraíso, el Ur o Tar. En esa búsqueda encontramos una referencia clara de lo que implica el ascenso a esta ciudad: La existencia de la montaña. La montaña que a su vez se conecta con otras montañas, es decir el territorio compartido se refiere a las analogías o coincidencias, impulsos nerviosos que se encuentran en todo ser humano. 
En distintas culturas y a lo largo de la historia de la humanidad se encuentran rastros de la veneración u/o identificación de la montaña como figura de ligazón, uno de los ejemplos más claros son las pirámides de Teotihuacán y la pirámides de Giza. Éstas representan la conexión con lo alto o sagrado. Otros símbolos que acompañan a esta figura son la cueva, representación del cruce o del umbral, un “no-lugar”, un estado de consciencia, el espacio donde se anula el tiempo. 
Se dice que Mahoma ascendió a la montaña, entro a la cueva y fue visitado por un ángel, el cuál lo llevó a recorrer todo el mundo en menos de una hora, a su regreso era sabio, era el mensajero. Se puede relacionar esta figura de Mahoma con Jesucristo, con Buda, con Moisés… el mensajero. El mensajero es tomado como un profeta que revela los secretos de ese lugar perdido, André Breton se refería a los pulpos como alas de los mensajeros del fin del mundo: Kraken, Yog Sototh, las Bestias en el Apocalipsis o un Leviatán son figuras que aparecen para llenar este signo. 
En otras referencias culturales, encontramos al mensajero como iniciado, como el elegido… Elegido por la nube, por el rayo, el rayo que es el universo-serpiente, la emanación, la concentración de la creación en un punto fulminante. La nube que flota por el territorio compartido a lo largo de la historia por infinidad de seres que “piensan” que son uno y la multiplicación de tres.  
Éstos son sólo algunos puntos clave del viaje, de la lucha y del juego del hombre al “subir”, pero también sus caídas como tropiezos y sus bajadas como encarnaciones son parte del mapa.  Exhibición de parte del proyecto Time Delete en colaboración con el Científico social Felipe Bustos y la Actriz Ana Nolasco. En esta ocasión nombrado Territorio Compartido.
Para hablar de territorio compartido es necesario re-direccionar la mirada a donde se encuentra el origen. Hablar de territorio implica una búsqueda, principalmente de éste lugar primordial, la ciudad perdida, el paraíso, el Ur o Tar. En esa búsqueda encontramos una referencia clara de lo que implica el ascenso a esta ciudad: La existencia de la montaña. La montaña que a su vez se conecta con otras montañas, es decir el territorio compartido se refiere a las analogías o coincidencias, impulsos nerviosos que se encuentran en todo ser humano. 
En distintas culturas y a lo largo de la historia de la humanidad se encuentran rastros de la veneración u/o identificación de la montaña como figura de ligazón, uno de los ejemplos más claros son las pirámides de Teotihuacán y la pirámides de Giza. Éstas representan la conexión con lo alto o sagrado. Otros símbolos que acompañan a esta figura son la cueva, representación del cruce o del umbral, un “no-lugar”, un estado de consciencia, el espacio donde se anula el tiempo. 
Se dice que Mahoma ascendió a la montaña, entro a la cueva y fue visitado por un ángel, el cuál lo llevó a recorrer todo el mundo en menos de una hora, a su regreso era sabio, era el mensajero. Se puede relacionar esta figura de Mahoma con Jesucristo, con Buda, con Moisés… el mensajero. El mensajero es tomado como un profeta que revela los secretos de ese lugar perdido, André Breton se refería a los pulpos como alas de los mensajeros del fin del mundo: Kraken, Yog Sototh, las Bestias en el Apocalipsis o un Leviatán son figuras que aparecen para llenar este signo. 
En otras referencias culturales, encontramos al mensajero como iniciado, como el elegido… Elegido por la nube, por el rayo, el rayo que es el universo-serpiente, la emanación, la concentración de la creación en un punto fulminante. La nube que flota por el territorio compartido a lo largo de la historia por infinidad de seres que “piensan” que son uno y la multiplicación de tres.  
Éstos son sólo algunos puntos clave del viaje, de la lucha y del juego del hombre al “subir”, pero también sus caídas como tropiezos y sus bajadas como encarnaciones son parte del mapa.  Exhibición de parte del proyecto Time Delete en colaboración con el Científico social Felipe Bustos y la Actriz Ana Nolasco. En esta ocasión nombrado Territorio Compartido.
Para hablar de territorio compartido es necesario re-direccionar la mirada a donde se encuentra el origen. Hablar de territorio implica una búsqueda, principalmente de éste lugar primordial, la ciudad perdida, el paraíso, el Ur o Tar. En esa búsqueda encontramos una referencia clara de lo que implica el ascenso a esta ciudad: La existencia de la montaña. La montaña que a su vez se conecta con otras montañas, es decir el territorio compartido se refiere a las analogías o coincidencias, impulsos nerviosos que se encuentran en todo ser humano. 
En distintas culturas y a lo largo de la historia de la humanidad se encuentran rastros de la veneración u/o identificación de la montaña como figura de ligazón, uno de los ejemplos más claros son las pirámides de Teotihuacán y la pirámides de Giza. Éstas representan la conexión con lo alto o sagrado. Otros símbolos que acompañan a esta figura son la cueva, representación del cruce o del umbral, un “no-lugar”, un estado de consciencia, el espacio donde se anula el tiempo. 
Se dice que Mahoma ascendió a la montaña, entro a la cueva y fue visitado por un ángel, el cuál lo llevó a recorrer todo el mundo en menos de una hora, a su regreso era sabio, era el mensajero. Se puede relacionar esta figura de Mahoma con Jesucristo, con Buda, con Moisés… el mensajero. El mensajero es tomado como un profeta que revela los secretos de ese lugar perdido, André Breton se refería a los pulpos como alas de los mensajeros del fin del mundo: Kraken, Yog Sototh, las Bestias en el Apocalipsis o un Leviatán son figuras que aparecen para llenar este signo. 
En otras referencias culturales, encontramos al mensajero como iniciado, como el elegido… Elegido por la nube, por el rayo, el rayo que es el universo-serpiente, la emanación, la concentración de la creación en un punto fulminante. La nube que flota por el territorio compartido a lo largo de la historia por infinidad de seres que “piensan” que son uno y la multiplicación de tres.  
Éstos son sólo algunos puntos clave del viaje, de la lucha y del juego del hombre al “subir”, pero también sus caídas como tropiezos y sus bajadas como encarnaciones son parte del mapa.  Exhibición de parte del proyecto Time Delete en colaboración con el Científico social Felipe Bustos y la Actriz Ana Nolasco. En esta ocasión nombrado Territorio Compartido.
Para hablar de territorio compartido es necesario re-direccionar la mirada a donde se encuentra el origen. Hablar de territorio implica una búsqueda, principalmente de éste lugar primordial, la ciudad perdida, el paraíso, el Ur o Tar. En esa búsqueda encontramos una referencia clara de lo que implica el ascenso a esta ciudad: La existencia de la montaña. La montaña que a su vez se conecta con otras montañas, es decir el territorio compartido se refiere a las analogías o coincidencias, impulsos nerviosos que se encuentran en todo ser humano. 
En distintas culturas y a lo largo de la historia de la humanidad se encuentran rastros de la veneración u/o identificación de la montaña como figura de ligazón, uno de los ejemplos más claros son las pirámides de Teotihuacán y la pirámides de Giza. Éstas representan la conexión con lo alto o sagrado. Otros símbolos que acompañan a esta figura son la cueva, representación del cruce o del umbral, un “no-lugar”, un estado de consciencia, el espacio donde se anula el tiempo. 
Se dice que Mahoma ascendió a la montaña, entro a la cueva y fue visitado por un ángel, el cuál lo llevó a recorrer todo el mundo en menos de una hora, a su regreso era sabio, era el mensajero. Se puede relacionar esta figura de Mahoma con Jesucristo, con Buda, con Moisés… el mensajero. El mensajero es tomado como un profeta que revela los secretos de ese lugar perdido, André Breton se refería a los pulpos como alas de los mensajeros del fin del mundo: Kraken, Yog Sototh, las Bestias en el Apocalipsis o un Leviatán son figuras que aparecen para llenar este signo. 
En otras referencias culturales, encontramos al mensajero como iniciado, como el elegido… Elegido por la nube, por el rayo, el rayo que es el universo-serpiente, la emanación, la concentración de la creación en un punto fulminante. La nube que flota por el territorio compartido a lo largo de la historia por infinidad de seres que “piensan” que son uno y la multiplicación de tres.  
Éstos son sólo algunos puntos clave del viaje, de la lucha y del juego del hombre al “subir”, pero también sus caídas como tropiezos y sus bajadas como encarnaciones son parte del mapa.  Exhibición de parte del proyecto Time Delete en colaboración con el Científico social Felipe Bustos y la Actriz Ana Nolasco. En esta ocasión nombrado Territorio Compartido.
Para hablar de territorio compartido es necesario re-direccionar la mirada a donde se encuentra el origen. Hablar de territorio implica una búsqueda, principalmente de éste lugar primordial, la ciudad perdida, el paraíso, el Ur o Tar. En esa búsqueda encontramos una referencia clara de lo que implica el ascenso a esta ciudad: La existencia de la montaña. La montaña que a su vez se conecta con otras montañas, es decir el territorio compartido se refiere a las analogías o coincidencias, impulsos nerviosos que se encuentran en todo ser humano. 
En distintas culturas y a lo largo de la historia de la humanidad se encuentran rastros de la veneración u/o identificación de la montaña como figura de ligazón, uno de los ejemplos más claros son las pirámides de Teotihuacán y la pirámides de Giza. Éstas representan la conexión con lo alto o sagrado. Otros símbolos que acompañan a esta figura son la cueva, representación del cruce o del umbral, un “no-lugar”, un estado de consciencia, el espacio donde se anula el tiempo. 
Se dice que Mahoma ascendió a la montaña, entro a la cueva y fue visitado por un ángel, el cuál lo llevó a recorrer todo el mundo en menos de una hora, a su regreso era sabio, era el mensajero. Se puede relacionar esta figura de Mahoma con Jesucristo, con Buda, con Moisés… el mensajero. El mensajero es tomado como un profeta que revela los secretos de ese lugar perdido, André Breton se refería a los pulpos como alas de los mensajeros del fin del mundo: Kraken, Yog Sototh, las Bestias en el Apocalipsis o un Leviatán son figuras que aparecen para llenar este signo. 
En otras referencias culturales, encontramos al mensajero como iniciado, como el elegido… Elegido por la nube, por el rayo, el rayo que es el universo-serpiente, la emanación, la concentración de la creación en un punto fulminante. La nube que flota por el territorio compartido a lo largo de la historia por infinidad de seres que “piensan” que son uno y la multiplicación de tres.  
Éstos son sólo algunos puntos clave del viaje, de la lucha y del juego del hombre al “subir”, pero también sus caídas como tropiezos y sus bajadas como encarnaciones son parte del mapa.  Exhibición de parte del proyecto Time Delete en colaboración con el Científico social Felipe Bustos y la Actriz Ana Nolasco. En esta ocasión nombrado Territorio Compartido.
Para hablar de territorio compartido es necesario re-direccionar la mirada a donde se encuentra el origen. Hablar de territorio implica una búsqueda, principalmente de éste lugar primordial, la ciudad perdida, el paraíso, el Ur o Tar. En esa búsqueda encontramos una referencia clara de lo que implica el ascenso a esta ciudad: La existencia de la montaña. La montaña que a su vez se conecta con otras montañas, es decir el territorio compartido se refiere a las analogías o coincidencias, impulsos nerviosos que se encuentran en todo ser humano. 
En distintas culturas y a lo largo de la historia de la humanidad se encuentran rastros de la veneración u/o identificación de la montaña como figura de ligazón, uno de los ejemplos más claros son las pirámides de Teotihuacán y la pirámides de Giza. Éstas representan la conexión con lo alto o sagrado. Otros símbolos que acompañan a esta figura son la cueva, representación del cruce o del umbral, un “no-lugar”, un estado de consciencia, el espacio donde se anula el tiempo. 
Se dice que Mahoma ascendió a la montaña, entro a la cueva y fue visitado por un ángel, el cuál lo llevó a recorrer todo el mundo en menos de una hora, a su regreso era sabio, era el mensajero. Se puede relacionar esta figura de Mahoma con Jesucristo, con Buda, con Moisés… el mensajero. El mensajero es tomado como un profeta que revela los secretos de ese lugar perdido, André Breton se refería a los pulpos como alas de los mensajeros del fin del mundo: Kraken, Yog Sototh, las Bestias en el Apocalipsis o un Leviatán son figuras que aparecen para llenar este signo. 
En otras referencias culturales, encontramos al mensajero como iniciado, como el elegido… Elegido por la nube, por el rayo, el rayo que es el universo-serpiente, la emanación, la concentración de la creación en un punto fulminante. La nube que flota por el territorio compartido a lo largo de la historia por infinidad de seres que “piensan” que son uno y la multiplicación de tres.  
Éstos son sólo algunos puntos clave del viaje, de la lucha y del juego del hombre al “subir”, pero también sus caídas como tropiezos y sus bajadas como encarnaciones son parte del mapa.  Exhibición de parte del proyecto Time Delete en colaboración con el Científico social Felipe Bustos y la Actriz Ana Nolasco. En esta ocasión nombrado Territorio Compartido.
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En distintas culturas y a lo largo de la historia de la humanidad se encuentran rastros de la veneración u/o identificación de la montaña como figura de ligazón, uno de los ejemplos más claros son las pirámides de Teotihuacán y la pirámides de Giza. Éstas representan la conexión con lo alto o sagrado. Otros símbolos que acompañan a esta figura son la cueva, representación del cruce o del umbral, un “no-lugar”, un estado de consciencia, el espacio donde se anula el tiempo. 
Se dice que Mahoma ascendió a la montaña, entro a la cueva y fue visitado por un ángel, el cuál lo llevó a recorrer todo el mundo en menos de una hora, a su regreso era sabio, era el mensajero. Se puede relacionar esta figura de Mahoma con Jesucristo, con Buda, con Moisés… el mensajero. El mensajero es tomado como un profeta que revela los secretos de ese lugar perdido, André Breton se refería a los pulpos como alas de los mensajeros del fin del mundo: Kraken, Yog Sototh, las Bestias en el Apocalipsis o un Leviatán son figuras que aparecen para llenar este signo. 
En otras referencias culturales, encontramos al mensajero como iniciado, como el elegido… Elegido por la nube, por el rayo, el rayo que es el universo-serpiente, la emanación, la concentración de la creación en un punto fulminante. La nube que flota por el territorio compartido a lo largo de la historia por infinidad de seres que “piensan” que son uno y la multiplicación de tres.  
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Se dice que Mahoma ascendió a la montaña, entro a la cueva y fue visitado por un ángel, el cuál lo llevó a recorrer todo el mundo en menos de una hora, a su regreso era sabio, era el mensajero. Se puede relacionar esta figura de Mahoma con Jesucristo, con Buda, con Moisés… el mensajero. El mensajero es tomado como un profeta que revela los secretos de ese lugar perdido, André Breton se refería a los pulpos como alas de los mensajeros del fin del mundo: Kraken, Yog Sototh, las Bestias en el Apocalipsis o un Leviatán son figuras que aparecen para llenar este signo. 
En otras referencias culturales, encontramos al mensajero como iniciado, como el elegido… Elegido por la nube, por el rayo, el rayo que es el universo-serpiente, la emanación, la concentración de la creación en un punto fulminante. La nube que flota por el territorio compartido a lo largo de la historia por infinidad de seres que “piensan” que son uno y la multiplicación de tres.  
Éstos son sólo algunos puntos clave del viaje, de la lucha y del juego del hombre al “subir”, pero también sus caídas como tropiezos y sus bajadas como encarnaciones son parte del mapa.  Exhibición de parte del proyecto Time Delete en colaboración con el Científico social Felipe Bustos y la Actriz Ana Nolasco. En esta ocasión nombrado Territorio Compartido.
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En distintas culturas y a lo largo de la historia de la humanidad se encuentran rastros de la veneración u/o identificación de la montaña como figura de ligazón, uno de los ejemplos más claros son las pirámides de Teotihuacán y la pirámides de Giza. Éstas representan la conexión con lo alto o sagrado. Otros símbolos que acompañan a esta figura son la cueva, representación del cruce o del umbral, un “no-lugar”, un estado de consciencia, el espacio donde se anula el tiempo. 
Se dice que Mahoma ascendió a la montaña, entro a la cueva y fue visitado por un ángel, el cuál lo llevó a recorrer todo el mundo en menos de una hora, a su regreso era sabio, era el mensajero. Se puede relacionar esta figura de Mahoma con Jesucristo, con Buda, con Moisés… el mensajero. El mensajero es tomado como un profeta que revela los secretos de ese lugar perdido, André Breton se refería a los pulpos como alas de los mensajeros del fin del mundo: Kraken, Yog Sototh, las Bestias en el Apocalipsis o un Leviatán son figuras que aparecen para llenar este signo. 
En otras referencias culturales, encontramos al mensajero como iniciado, como el elegido… Elegido por la nube, por el rayo, el rayo que es el universo-serpiente, la emanación, la concentración de la creación en un punto fulminante. La nube que flota por el territorio compartido a lo largo de la historia por infinidad de seres que “piensan” que son uno y la multiplicación de tres.  
Éstos son sólo algunos puntos clave del viaje, de la lucha y del juego del hombre al “subir”, pero también sus caídas como tropiezos y sus bajadas como encarnaciones son parte del mapa. 

Exhibición de parte del proyecto Time Delete en colaboración con el Científico social Felipe Bustos y la Actriz Ana Nolasco. En esta ocasión nombrado Territorio Compartido.

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En distintas culturas y a lo largo de la historia de la humanidad se encuentran rastros de la veneración u/o identificación de la montaña como figura de ligazón, uno de los ejemplos más claros son las pirámides de Teotihuacán y la pirámides de Giza. Éstas representan la conexión con lo alto o sagrado. Otros símbolos que acompañan a esta figura son la cueva, representación del cruce o del umbral, un “no-lugar”, un estado de consciencia, el espacio donde se anula el tiempo.

Se dice que Mahoma ascendió a la montaña, entro a la cueva y fue visitado por un ángel, el cuál lo llevó a recorrer todo el mundo en menos de una hora, a su regreso era sabio, era el mensajero. Se puede relacionar esta figura de Mahoma con Jesucristo, con Buda, con Moisés… el mensajero. El mensajero es tomado como un profeta que revela los secretos de ese lugar perdido, André Breton se refería a los pulpos como alas de los mensajeros del fin del mundo: Kraken, Yog Sototh, las Bestias en el Apocalipsis o un Leviatán son figuras que aparecen para llenar este signo.

En otras referencias culturales, encontramos al mensajero como iniciado, como el elegido… Elegido por la nube, por el rayo, el rayo que es el universo-serpiente, la emanación, la concentración de la creación en un punto fulminante. La nube que flota por el territorio compartido a lo largo de la historia por infinidad de seres que “piensan” que son uno y la multiplicación de tres.  

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Remixing 7 // LASO Remixing 7 // LASO Remixing 7 // LASO Remixing 7 // LASO Remixing 7 // LASO Remixing 7 // LASO Remixing 7 // LASO Remixing 7 // LASO
Remixing 6 // LASO Remixing 6 // LASO Remixing 6 // LASO Remixing 6 // LASO Remixing 6 // LASO Remixing 6 // LASO
Remixing 5 // LASO Remixing 5 // LASO Remixing 5 // LASO Remixing 5 // LASO Remixing 5 // LASO Remixing 5 // LASO Remixing 5 // LASO Remixing 5 // LASO
Remixing 4 // LASO Remixing 4 // LASO Remixing 4 // LASO Remixing 4 // LASO Remixing 4 // LASO
Remixing 3// LASO Remixing 3// LASO Remixing 3// LASO Remixing 3// LASO Remixing 3// LASO Remixing 3// LASO Remixing 3// LASO Remixing 3// LASO Remixing 3// LASO Remixing 3// LASO
Remixing 2// LASO Remixing 2// LASO Remixing 2// LASO Remixing 2// LASO Remixing 2// LASO Remixing 2// LASO Remixing 2// LASO